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domingo, 22 de noviembre de 2015

Edward Munch. Arquetipos. Museo Thissen Bornemisza. 2015

Edvard Munch.

(Loten, Noruega, 1873 - Ekely, cerca de Oslo, id., 1944) Pintor y grabador noruego. La estilización de la figura, la prolongación de las líneas y, en ocasiones, el intenso dramatismo y la intensidad cromática, hicieron del estilo pictórico del noruego Edvard Munch uno de los modelos estéticos del expresionismo de las primeras décadas del siglo XX.


Sufrió muy joven la pérdida de sus seres queridos, y el espectro de la muerte, que llenó su niñez, lo acompañaría durante toda su vida, convirtiéndose en uno de los temas recurrentes en sus obras. En 1885 llevó a cabo el primero de sus numerosos viajes a París, donde conoció los movimientos pictóricos más avanzados y se sintió especialmente atraído por el arte de Paul Gauguin y Henri de Toulouse-Lautrec. No tardó en crear un estilo sumamente personal, basado en acentuar la fuerza expresiva de la línea, reducir las formas a su expresión más esquemática y hacer un uso simbólico, no naturalista, del color, y de ahí su clasificación como pintor simbolista.

De 1892 a 1908 vivió en Alemania, sobre todo en Berlín, aunque hizo frecuentes viajes a Noruega y París. En Berlín presentó en 1892 una exposición que tuvo que ser retirada por el escándalo que suscitó y que dio pie a la creación de la Secesión Berlinesa. En Noruega contó pronto entre sus amistades con importantes personalidades políticas y literarias y tuvo particular afinidad con el realismo social de la creación de Henrik Ibsen, para quien realizó los escenarios y el vestuario de la obra Peer Gynt en 1896. 

En 1908, Munch, después de una tormentosa relación sentimental y víctima del alcohol, sufrió una grave enfermedad nerviosa, por lo que tuvo que ser recluido en el psiquiátrico del doctor Jacobsen, en Copenhague, del que salió completamente restablecido. En 1908 volvió definitivamente a Noruega, donde recibió algunos encargos oficiales (pinturas del paraninfo de la Universidad de Oslo) y pasó sus últimos años en soledad. Munch legó a la ciudad de Oslo todas las obras que conservó hasta su muerte, acaecida en 1944.

MIS IMPRESIONES

Esta impresionante e imprescindible exposición trata de desestigmatizar a Munch como el pintor de la angustia y el dolor, que lo es, especialmente porque su vida no fue precisamente un camino de rosas. Perdió a su madre y a su hermana favorita cuando aun era muy niño y esa perdida le marcó para siempre. Son impactantes sus cuadros de la niña enferma mirando a su madre desolada a su lado; Hizo seis versiones de esta obra y a lo largo de toda su vida va a retratar la enfermedad y la muerte como modo de exorcizar el dolor, de echarlo fuera. De este modo la pintura le ayudó a ser un poco mas feliz.

La exposición se divide en salas con nombres de los diferentes estados del alma: melancolía, muerte, pànico, mujer, melodrama, amor, nocturnos, vitalismo y desnudos. 

Como decía, no todas las obras transmiten la angustia de "El grito" del que por cierto hay una pequeña litografía. Dentro del arquetipo vitalismo, hay obras mas coloristas con temas inèditos como escenas rurales o de las estaciones. A destacar el cuadro: " Las niñas en el puente" probablemente su obra màs alegre. Sin embargo es en el dolor donde mejor se desenvuelve y donde nos deja la verdadera esencia de su obra, la autèntica belleza, su magnetismo. Incluso en sus pinturas sobre el amor se decanta por el lado oscuro del mismo, asi es en mi cuadro favorito: " mujer vampiro" inquietante y maravilloso. 

Su obra màs poètica y una de las mas bellas es sin duda "El beso" en sus diferentes versiones, desde la xilografía con dos planchas en negro hasta las màs abstractas del beso de una pareja desnuda abrazada. Esta obra contiene tanta ternura, tanta inocencia y a la vez tanto deseo que podría decir que es, por su naturalidad, junto al cuadro de los amantes de Toulousse Lautrec, una de las escenas de amor màs hermosas de la historia de la pintura.

Poco màs. Exposición recomendadísima, impagable.








Croatoan de Jose Carlos Somoza


EL AUTOR

José Carlos Somoza nació en el año 1954 en La Habana (Cuba) pero desde muy niño residió en Madrid al abandonar su familia la isla caribeña un tiempo después de la subida al poder de Fidel Castro.

Estudió medicina y se especializó en psiquiatría, abandonando su profesión para dedicarse por completo a la literatura a mediados de los años 90.

Varios premios, como el de guión radiofónico organizado por Radio Exterior de España, el accésit del Gabriel Sijé por la novela corta “Planos” (1994) o el Cervantes de Teatro por su obra “Miguel Will” (1997), fueron sacando del anonimato a este escritor tan admirador de Jorge Luis Borgescomo de Laurence Sterne, quien con “Silencio De Blanca” (1996) consiguió relevancia mediática al conseguir ganar el premio de La Sonrisa Vertical.

“La Ventana Pintada” (1999), novela con el protagonismo de Javier Verdaguer, un hombre evadido en el cine, logró el premio Café Gijón de Novela. Con “Dafne Desvanecida” (2000), libro centrado en un hombre amnésico enamorado de una mujer desconocida, fue finalista del Nadal, mientras que con la novela “Clara y La Penumbra” (2001) consiguió ser galardonado con el premio Fernando Lara.

Otros títulos de su prolífica carrera son “Cartas De Un Asesino Insignificante” (1999), con una traductora inmersa en una historia inquietante que pone en peligro su vida, “La Caverna De Las Ideas” (2000), una de sus mejores entregas con una intriga ambientada en la Grecia clásica, “La Dama Número Trece” (2003), protagonizado por un profesor de literatura angustiado con pesadillas o “La Caja De Marfil” (2004), con una trama que gira en torno a la desaparición de una muchacha madrileña en un pueblo andaluz.

“ZigZag” (2006) era una intriga con apuntes de ciencia-ficción.

En “El Detalle” (2005) se recogían sus novelas breves: la premiada “Planos”, “El Detalle” y “La Boca”. Con “La Llave Del Abismo” (2007) ganó el premio Ciudad de Torrevieja.

En “El Cebo” (2010) creó una intriga criminal con una experta en conducta criminal con el objetivo de atrapar a un peligroso criminal conocido como “El Espectador”.

SINOPSIS

Croatoan. El correo enviado por Carlos Mandel contiene tan sólo esa palabra. El maestro, suicidado dos años antes, dejó programado este mensaje para que le llegara a una serie de conocidos. Un aviso que parece relacionado con los extraños sucesos que están ocurriendo en todo el mundo. Miles de animales aparecen muertos en las costas y el resto actúa de forma desconcertante.

Por si fuera poco, se comienzan a repetir dantescas matanzas entre hombres que no parecen ser hechos aislados. La etóloga (experta en comportamiento animal) Carmela Garcés, antigua alumna de Mandel, trata de encontrar un razonamiento a la escalada de horror y sangre que se extiende como una enfermedad contagiosa y que va camino de acabar con la raza humana.

MI RESEÑA
La novela màs apocalíptica y delirante de Somoza. A ratos parece una historia de zombis y a ratos el escenario de la tercera guerra mundial consecuencia del uso de armas biológicas. 
Sin duda mantiene la tensión de principio a fin y no se le puede negar a este escritor que tiene una imaginación desbordante y que sus historias son,sin duda alguna,las mas originales del panorama literario español pero personalmente me quedo con sus primeras obras: la incomparable, Clara y la penumbra, la deliciosa, La dama número trece o la futurista, Zig Zag. 
El escenario casi gore en el que nos sumerge Somoza en esta novela, me supera. La trama es apasionante como casi todos las suyas e induce a la reflexión. Sus personajes son impecables, profundos, incluso se enfrenta al espinoso tema de los malos tratos que integra sin pudor alguno entre masacre y masacre. Creo que el desenlace final es demasiado rebuscado pero claro ¿que final no lo sería en una novela como esta?
Conclusión, una ida de olla muy entretenida e ideal para los amantes de la ciencia ficción entre los que no me encuentro. Aun asi, le reconozco el mèrito y mi nota es un 6.



Seis años de Harlan Coben

EL AUTOR


Coben nació en una familia judía en Newark, Nueva Jersey, pero fue criado y educado en Livingston, New Jersey con su amigo de infancia y futuro político Chris Christie. Mientras estudiaba ciencias políticas en Amherst College, fue miembro de la fraternidad Psi Upsilon con el autor Dan Brown. Tras Amherst, Coben trabajó en una empresa familiar del sector de los viajes. Ahora vive en Ridgewood, Nueva Jersey con su esposa, Anne Armstrong-Coben,pediatra, y sus cuatro hijos.

Coben estaba en su último año en la universidad cuando se dio cuenta de que quería escribir. Su primer libro fue aceptado cuando tenía veintiséis años, pero después de la publicación de dos novelas independientes a los veinte años (Play Dead en 1990 y Miracle Cure en 1991) se decidió por un cambio de rumbo y comenzó una serie de novelas con su personaje Myron Bolitar. Las novelas la historia de un exjugador de baloncesto que se volvió agente deportivo (Bolitar), que a menudo encuentra la solución a la investigación de los asesinatos.

Coben ha ganado un Premio Edgar, un premio Shamus y un premio Anthony, y es el primer escritor que ha recibido los tres. También es el primer escritor en más de una década que ha sido invitado a escribir ficción para la página de opinión del New York Times. Escribió un cuento titulado La llave de mi Padre, que apareció 15 de junio, 2003.

En 2001 lanzó su primera novela suspense desde la creación de la serie Myron Bolitar en 1995, No se lo digas a nadie, que pasó a ser su novela más vendida hasta la fecha y de la cual ya existe una adaptación al cine realizada por el director francés Guillaume Canet.

En septiembre de 2010 ganó el IV Premio Internacional de Novela Negra de RBA considerado el mejor dotado en su categoría (125.000 euros) por su novela Alta tensión (Live Wire), la décima protagonizada por Bolitar.

SINOPSIS

Han pasado seis años desde que Jake Fisher vio como Natalie, el amor de su vida, se casaba con otro hombre, Todd. Seis años sin saber nada de Natalie, porque así se lo prometió a ella. Seis solitarios años como profesor de universidad, imaginándola feliz con su marido…

Todo esto cambia cuando Todd fallece y Jake decide acudir al funeral. Lo que no se espera es que la mujer que dejó hace tantos años no será la misma. Los recuerdos de su pasado romántico se tornarán contra él, empezando a cuestionar su propia salud mental.

Todo ha sido una gran farsa y que, buscando la verdad, su vida estará en grave peligro


MI RESEÑA

Coben siempre es adictivo, una apuesta segura si lo que buscas es que el tiempo desaparezca y te deje sin aliento.
Una novela màs que correcta, de ritmo trepidante, absorbente y bien escrita. A veces no hace falta nada màs. Quizà no es la mejor del autor pero es un buen thriller.
Mi nota, un 6'5